Cuando una marca abandona el MTB, suele hacerlo en silencio. Pero lo que ha pasado con Bajaj —nuevo dueño mayoritario del antiguo grupo Pierer Mobility— suena más a portazo que a despedida. Y el eco está retumbando en toda la industria: Husqvarna Bicycles y GasGas Bicycles dejan de existir. Sin matices. Sin segundas oportunidades. Sin planes a futuro.

Durante los últimos años, el grupo había intentado encajar en el tablero global de las e-bikes con modelos ambiciosos, mucho músculo tecnológico y un discurso que mezclaba ADN motero con movilidad eléctrica. Pero tras la entrada definitiva del gigante indio Bajaj, todo eso quedó fuera del menú. La orden es clara: todo el combustible, recursos y desarrollo vuelven al negocio de las motos, su terreno natural.

La caída del sector ebikes dentro del grupo llevaba tiempo oliéndose. Tras deshacerse de R Raymon y dejar en pausa cualquier futuro eléctrico bajo Husqvarna y GasGas, el golpe final llegó con la venta de Felt Bicycles.
Mientras tanto, las últimas e-bikes de Husqvarna y GasGas saldrán al mercado como quien vacía un almacénny posiblemente a precios muy apetecibles. Se venderán hasta agotar existencias, pero no habrá reposición, ni nuevas plataformas, ni segundas generaciones. Simplemente, fin del viaje.
Detrás de esta maniobra hay un contexto industrial que ya pesa demasiado: caída global de la demanda, exceso de stock, tensiones financieras en media Europa y la entrada de potentes marcas chinas al mudo ebike que ha pillado a muchos gigantes con el pie cambiado. Para Bajaj, la bicicleta no encaja en su visión de futuro. No es rentable, no es estratégica y no compite con el potencial que sí tiene su división de motocicletas, sobre todo con los planes acelerados hacia motos eléctricas.
Para el MTB, es el final de una etapa peculiar: aquella en la que las grandes marcas de motos intentaron conquistar el mundo bicicleta con la misma fuerza con la que dominan el asfalto y los circuitos. Algunas lo consiguieron. Otras, como esta, se bajan de la bici antes de tiempo y vuelven a su terreno natural, las motos.
Y lo cierto es que, viendo cómo se está estrechando el sector, puede que no sean las últimas en desaparecer.