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Opinión: La gente es idiota



Llevas varios días disfrutando de un nuevo sendero que has descubierto por las montaña cercanas a tu casa, es un sendero divertido y nuevo que nadie conoce, en una de tus incursiones a él te encuentras a un biker que te pregunta si conoces alguna senda divertida por la zona y decides decirle que sí y enseñarle la nueva senda que has descubierto,lo que sabras despues es que nunca debes de decir donde esta una senda aunque tengas un mapa de sendas delante.



Pasadas varias semanas después de aquel día regresas a la senda buscando su toque de diversión y descubres que la senda ha cambiado, de repente hay peraltes por todos los lados,saltos,pasarelas e incluso alguien ha decidido recortar o hacer trazadas nuevas,mientras estás allí alucinando te pasa un grupo de riders a alta velocidad.

 





 

Cuando llegas a casa piensas como decirle a la gente sin parecer un EcoTalibán que deben de parar de hacer construcciones a la senda ya que lo único que van a conseguir es llamar la atención de los Forestales o atraer a personas que no aman a la montaña pero montan en bici sobre todo los fines de semana, llegan con sus bebidas energéticas cuyas latas dejan tiradas y suelen tener el ritual de fumarse un cigarro o un porro antes de bajar, pero sabes en el fondo que la senda está jodida y que está sentenciada a muerte ya que no hay forma de decirle a la gente que pare.





Meses después la senda se ha endurecido de tanto pasar,a perdido su grip y su agarre, para colmo han organizado una marcha popular por ella dejándola llena de surcos en sus zonas más inclinadas,solo queda polvo,piedras y restos de envases de geles energéticos,has intentado hablar con los riders de la zona y organizadores de la marcha para que entre todos reparen las zonas afectadas pero no has recibido respuesta alguna o te han contestado de mala manera diciendo “yo no voy a picar,solo monto” o “la senda no es tuya, no tengo porqué ir a arreglarla”.






Resignado decides bajar la maltrecha senda y ves que por ella suben los típicos “paseadores de perros” en chándal, al acercarte a ellos frenas para dejarlos pasar y uno de ellos te increpa diciendo “por aquí no pueden pasar bicis”, alucinas con lo que
dicen,pero sonríes y te vas.


Una semana más tarde hay un rumor de una prohibición que llega desde las oficinas de medio ambiente no haces mucho caso a lo que dicen porque no son rumores concretos,empiezas a subir a buscar la senda que de ser secreta se ha convertido en la más popular y menos cuidada,cuando llegas a su inicio te encuentras con dos troncos cortando su entrada y una señal que dice “Prohibido la circulación de Bicis”, lo intentastes les dijistes que parasen,que mantuvieran la senda en condiciones,pero sabes una cosa...la gente es idiota.