Una línea de freeride MTB en lo más profundo de los bosques de Canadá. Pasarelas imposibles a gran altura, un salto quirúrgico que obliga a clavar la bici en la siguiente pasarela y, como broche final, dos drops de roca descomunales que hacen que las suspensiones trabajen hasta el último milímetro. Solo un vikingo como Brage Vestavik podía atreverse con algo así.