DT Swiss y su innovadora patente de amortiguadores magnéticos





DT Swiss tiene una patente de un nuevo sistema de amortiguadores/horquilla que puede cambiar lo que conocemos hasta ahora. Se trata de un sistema que ellos llaman “Magnetorheological” a partir de ahora MR, que  no es otra cosa que un fluido con en el que flotan partículas magnéticas.





El MR con sus partículas magnéticas flotando reaccionan cuando se aplica un campo magnético haciendo que estas se alinean o fluya, consiguiendo así que el fluido sea más denso o líquido y cambiando por completo el funcionamiento del amortiguador.



Las partículas se alinea o se separan para cambiar el tacto del amortiguador. 



Esto significa que el amortiguador ya no va a necesitar válvulas que controlen el flujo del aceite ya que todo esto se hará con campos magnéticos. La regulación de la curva del amortiguador será infinita al no tener que depender de válvulas y cámaras. Además el MR permite la regulación del amortiguador en vivo como el Fox Valve ya que este está controlado por un programa que gestiona toda la información que recibe de los impactos y va regulando según el terreno.





La curva de amortiguador es infinita, el MR permite regularla de cualquier manera según terreno o condiciones y en tiempo real


DT Swiss no descarta que el amortiguador pueda tener ajustes manuales que se puedan programar para el caso en que la batería se agote poder seguir montando en una de las pre-configuraciones guardadas y tampoco descarte el poner una válvula para su ajuste manual.





Gráficas del prototipo en acción, con desplazamiento, velocidad y fuerza durante un salto incluido el aterrizaje. 


La marca también habla de una posible comunicación de la horquilla con el amortiguador para que así esté sepa de antemano lo que le viene, estamos hablando que la reacción de regulación sera en milisegundos.



DT Swiss ya está haciendo pruebas con un amortiguador MR así que la tecnología que describe la patente es muy real y puede llegar en los próximos años al usuario final. Parece cosa de ciencia ficción pero la electrónica y el magnetismo podrían borrar para siempre lo amortiguadores clásicos que conocemos ahora.